Marzo – 2020

Columna de opinión

Columna de opinión

La percepción que los españoles suelen tener de los temas relacionados con nuestra demografía no se ajusta a la realidad. Si un periodista preguntase hoy a la gente si en España nuestros antepasados (tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres) tenían familia numerosa, la mayoría diría que “sí, por supuesto”. Esta respuesta forma parte de la mitología “España = familias numerosas”. Y contra el mito, el dato; contra la creencia, el hecho. Veamos.

No nos engañemos. La valoración negativa de la caída de la natalidad no ha traído un aumento del número de hijos por mujer. Y eso que los españoles son muy “pro hijos” cuando se les pregunta.

En 1985, la fecundidad en España era de 1,6 hijos por mujer y, por lo que revelaba una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 57% de los españoles opinaba que el descenso de la natalidad era un hecho “positivo”, solo un 27% estimaba que era “negativo”. El mismo CIS, siete años después, reflejaba un cambio de tendencia: solo el 10% consideraba “buena” o “muy buena” la reducción del número de hijos, frente al 61% que afirmaba que la disminución es “mala” o “muy mala”.

Pero no nos engañemos. La valoración negativa de la caída de la natalidad no ha traído un aumento del número de hijos por mujer. Y eso que los españoles son muy “pro hijos” cuando se les pregunta. Lo hizo en la década de los 90, cuando el Consejo de Europa quería saber si los hijos son importantes para un matrimonio. ¿Respuesta Made in España?: El 67% contestó afirmativamente. Fue el porcentaje más alto de Europa.

Una España ‘moderna’ y ‘progresista’

Esa respuesta tan abrumadoramente afirmativa sobre la importancia que tienen los hijos para un matrimonio no tenemos por qué pensar que sea de cara a la galería; vamos, para quedar muy generosos y para nada egoísta ante los demás. Su fundamento está basado en los hechos. Hasta 1976 era alta la fecundidad en España, como también lo era el constante aumento de la esperanza de vida. Ambos factores impulsaron el incremento de la población española, que paso de los 18,5 millones de habitantes en 1900 a los 39 millones en casi una centuria. Pero España se hacía “moderna” y “progresista” y empezó el proceso de disminución de la natalidad.

El año 1975 contabilizó 670.000 nacimientos, 418.000 en 1988 y 434.500 en 1986. A comienzos de 1990, los nacimientos fueron 400.000. En 2018, según el INE, el número de nacimientos registrados en España fue de 269.302 (189.822 niños y 179.480 niñas).

Que la población en España aumente en 163.336 personas es, sin duda, un hecho positivo. Lo negativo es que ese aumento no se debe al incremento de los nacimientos foráneos, sino a la llegada de inmigrantes.

En 2020 ocurrió algo muy curioso y que, sin duda, refuerza la percepción mitológica de que los españoles son partidarios de las familias numerosas. El 9 de enero de 2020, el diario El País, refiriéndose a datos demográficos en el primer semestre de 2019, titulaba “La población española alcanza su máximo histórico gracias a la inmigración”, para informar de los datos provisionales facilitados por una nota del INE (8 enero de 2020), que literalmente decía: “La población residente en España aumentó en 163.336 personas en la primera mitad del año y se situó en 47.100.396 habitantes a 1 de julio de 2019. Es la primera vez que se superan los 47 millones de habitantes”.

No nacen españoles

Que la población en España aumente en 163.336 personas es, sin duda, un hecho positivo. Lo negativo es que ese aumento no se debe al incremento de los nacimientos foráneos, sino a la llegada de inmigrantes. El País lo contaba así: “La población española alcanzó en el primer semestre de 2019 su máximo histórico y supera los 47,1 millones de habitantes gracias a la inmigración. El incremento, según los datos provisionales de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), se debe al crecimiento de la población de nacionalidad extranjera, mientras que el número de habitantes de nacionalidad española se reduce. Una vez más, el crecimiento vegetativo de la población, la diferencia entre nacimientos y defunciones, ha sido negativo: murieron 214.218 personas y se registraron 169.216 nacimientos”. O sea, que el número de nacimientos en España hasta julio de 2019 fue de 169.216, mientras que en 1975 nacieron 670.000. La diferencia de 510.784 nacimientos significa que, en 44 años, los españoles han reducido el número de hijos de una forma drástica.

Si en vez del número total de nacimientos, nos fijamos en el índice de fecundidad, es decir, el número de hijos por mujer, la cosa está todavía más clara. La caída del índice es progresiva: en 1960, España tenía una tasa de 2,86 hijos por mujer. En 1975 de 2,8. 1980, la tasa caía a 2,22. En 1985, volvía a caer hasta 1,6 hijos por mujer. En 1990, era de 1,33. En 2017, cayó un poco más y llegó a 1,31 hijos por mujer. Y en 2018, descendió hasta 1,25 hijos por mujer. La realidad se basa en hechos, en datos, en cifras. Y los mitos… ¿en qué se basan los mitos?

Periodista. Profesor de Periodismo de investigación en la Universidad Nebrija. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Transparencia y Opinión.